Barcelona: investigan una red de cuentas anónimas de TikTok tras violentos disturbios que dejaron 128 detenidos

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Una organización digital identificada como Blocus convocó a cientos de jóvenes mediante redes sociales y grupos de mensajería. Una protesta presentada como un reclamo educativo terminó con comercios saqueados, incendios y enfrentamientos con la Policía. Más de la mitad de los detenidos son menores de edad.

Una convocatoria difundida por redes sociales terminó en una noche de violencia en Barcelona, España. Durante el sábado 24 de octubre, cientos de jóvenes se concentraron en el centro de la ciudad y protagonizaron disturbios que dejaron 128 personas detenidas, 23 establecimientos vandalizados o saqueados y decenas de incendios en la vía pública.

Las autoridades catalanas investigan ahora el papel de una red de perfiles anónimos de TikTok conocida como Blocus, que comenzó a difundir mensajes de movilización días antes de los incidentes y trasladó parte de la organización a grupos de WhatsApp y Telegram.

El dato que más preocupa a las autoridades es la edad de los involucrados: de los 128 detenidos, 72 son menores de edad. Además, entre los participantes identificados había adolescentes de menos de 14 años.

Qué es Blocus y cómo logró convocar a cientos de jóvenes

Blocus no es una aplicación independiente ni una organización cuya estructura esté oficialmente identificada.

Se trata de una denominación utilizada por diferentes cuentas anónimas de TikTok para promocionar concentraciones juveniles en distintas ciudades españolas.

Los primeros perfiles y mensajes vinculados con estas convocatorias comenzaron a aparecer entre el 18 y el 19 de octubre.

En los días siguientes se detectaron más de veinte cuentas que compartían contenidos similares, utilizaban mensajes relacionados con protestas estudiantiles y convocaban a manifestarse.

Algunas publicaciones alcanzaron decenas de miles de visualizaciones, a pesar de que varios perfiles tenían pocos seguidores.

La rápida circulación de los mensajes permitió que las convocatorias trascendieran la plataforma y llegaran a grupos privados de mensajería.

De TikTok a WhatsApp: cómo se difundieron las convocatorias

El mecanismo comenzaba con publicaciones que invitaban a participar de manifestaciones por una educación de mayor calidad.

A través de enlaces y códigos QR, los interesados eran dirigidos a grupos de WhatsApp y Telegram donde se intercambiaba información sobre las concentraciones.

Entre los espacios digitales detectados se encontraban grupos vinculados con Barcelona y Madrid, algunos con aproximadamente 700 integrantes cada uno.

Sin embargo, formar parte de estos grupos no demuestra que sus integrantes hayan participado en los disturbios ni cometido delitos.

Las autoridades investigan si existió una organización coordinada detrás de las publicaciones y cuál fue el papel concreto de los administradores de las cuentas.

Una protesta educativa que terminó en graves incidentes

La convocatoria difundida en Barcelona se presentaba como una movilización para reclamar mejores condiciones educativas.

Entre sus consignas figuraban la necesidad de contar con más recursos, mejores instalaciones, suficiente personal docente y una enseñanza de calidad.

La concentración estaba prevista para la tarde del sábado en la Plaza de Cataluña.

Sin embargo, durante la movilización se produjeron graves incidentes, con ataques contra establecimientos comerciales, daños en el mobiliario urbano y enfrentamientos con efectivos policiales.

La Policía catalana confirmó daños o saqueos en 23 comercios y 33 incendios registrados durante los disturbios.

Las imágenes de escaparates destrozados y objetos incendiados reflejaron la magnitud de los acontecimientos que afectaron al centro de Barcelona.

La Policía confirmó 128 detenidos y 72 menores involucrados

Los Mossos d’Esquadra, la Policía autonómica de Cataluña, desplegaron un operativo para controlar los disturbios.

Según la información comunicada por las autoridades, fueron detenidas 128 personas, entre ellas 72 menores de edad.

Durante el dispositivo también se identificó a aproximadamente 450 personas.

La comisaria jefe Sílvia Catà reconoció que la magnitud de la violencia sorprendió a los efectivos, que inicialmente esperaban una concentración de menor alcance.

Las autoridades explicaron que muchos de los participantes actuaban en pequeños grupos y que, hasta el momento, no existen elementos suficientes para atribuir todos los incidentes a una estructura criminal organizada.

La investigación busca establecer las responsabilidades individuales de quienes participaron en los daños y saqueos.

La influencia de las protestas juveniles de Francia

Otro de los aspectos que analizan las autoridades es la relación entre estas convocatorias y las movilizaciones estudiantiles registradas recientemente en Francia.

La palabra francesa blocus se utiliza para describir bloqueos de establecimientos educativos, una modalidad de protesta que ha sido utilizada por estudiantes franceses.

Los perfiles investigados difundieron mensajes que invitaban a reproducir movilizaciones similares en España.

Sin embargo, todavía no está demostrado que exista una organización internacional detrás de las cuentas ni que los administradores de los distintos perfiles respondan a una misma conducción.

La Policía catalana trabaja en coordinación con otros organismos de seguridad europeos para establecer posibles vínculos.

Investigan quiénes estaban detrás de las cuentas anónimas

Después de los incidentes, algunas de las cuentas relacionadas con Blocus dejaron de estar disponibles y se eliminaron publicaciones utilizadas para difundir las convocatorias.

Los investigadores buscan reconstruir el origen de los mensajes, identificar a sus responsables y determinar si hubo una coordinación previa para promover acciones violentas.

También se intenta establecer si las convocatorias compartidas en grupos privados estaban relacionadas directamente con los saqueos o si diferentes participantes aprovecharon la movilización para cometer delitos.

La existencia de una convocatoria digital no demuestra por sí sola que sus promotores hayan ordenado todos los actos violentos.

Una investigación que pone el foco en los menores y las redes sociales

Los disturbios de Barcelona reabrieron el debate sobre la facilidad con la que determinados mensajes pueden alcanzar a miles de adolescentes en poco tiempo.

La combinación de perfiles anónimos, publicaciones virales y grupos de mensajería plantea nuevos desafíos para las autoridades que investigan convocatorias capaces de trasladarse rápidamente del ámbito digital a las calles.

La elevada participación de menores también genera preocupación sobre la responsabilidad individual, la prevención de la violencia y el alcance de las convocatorias realizadas mediante redes sociales.

Por el momento, la investigación continúa abierta y las autoridades españolas trabajan para identificar a los responsables de la difusión de los mensajes y establecer su eventual participación en los hechos delictivos.

Redacción InfoVidaSanLuis

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