El Gobierno boliviano y las Fuerzas Armadas alertaron sobre manifestantes armados mientras continúan los enfrentamientos en La Paz y aumentan los bloqueos que afectan el abastecimiento de alimentos, combustible y atención médica.
La crisis política en Bolivia suma nuevos episodios de tensión luego de que el Gobierno denunciara la presencia de grupos armados en distintas protestas que reclaman la salida del presidente Rodrigo Paz. Las autoridades aseguraron que existen registros audiovisuales donde aparecen hombres encapuchados portando fusiles y lanzando amenazas vinculadas a una posible “guerra civil”.
Desde el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas bolivianas emitieron un comunicado conjunto en el que remarcaron que actuarán “en el marco de la ley” para preservar la seguridad institucional. El Ejecutivo sostiene que la situación representa una amenaza para la estabilidad democrática del país y mantiene un monitoreo permanente sobre los focos de conflicto.
En la ciudad de La Paz, los incidentes más graves se registraron en las inmediaciones de la plaza Murillo, donde integrantes de la Central Obrera Boliviana, sectores campesinos y seguidores de Evo Morales intentaron avanzar hacia el centro político del país. Durante los disturbios se produjeron choques con efectivos policiales, que respondieron con vallados y operativos de contención.
Manifestantes arrojaron botellas, bombas de estruendo y fuegos artificiales contra la policía, mientras que varios periodistas y civiles resultaron heridos en medio de los enfrentamientos. Las escenas de violencia generaron preocupación tanto dentro como fuera de Bolivia por la posibilidad de una escalada mayor del conflicto social.
El impacto de las protestas también comenzó a sentirse en la vida cotidiana de miles de ciudadanos. Los bloqueos de rutas en La Paz y El Alto provocaron faltantes de alimentos, combustible y oxígeno medicinal. Según informaron las autoridades, al menos cuatro personas fallecieron por no haber recibido atención médica a tiempo debido a las interrupciones en la circulación.
En paralelo, comenzaron a viralizarse videos grabados en la región de Oruro, donde se observa a hombres armados con fusiles antiguos realizando proclamas a favor de una insurrección. El Gobierno boliviano considera que estos grupos podrían estar relacionados con sectores radicalizados que buscan profundizar el caos político y social.

Otro de los actores que volvió a ganar protagonismo es el movimiento de los Ponchos Rojos, identificado históricamente con sectores aymaras. Sus integrantes utilizan los tradicionales ponchos rojos con detalles negros y participaron activamente de las movilizaciones y bloqueos que paralizaron varios puntos estratégicos del país.
Mientras tanto, el Gobierno argentino sigue de cerca la evolución de la crisis en Bolivia. Desde la administración nacional señalaron que se analiza el impacto que podría generar el conflicto sobre las provincias del norte argentino y la seguridad fronteriza. Aunque por ahora no se prevé reforzar la presencia militar en la frontera, el escenario permanece bajo evaluación constante.
FM VIDA San Luis 99.5 – FM VIDA Villa Mercedes 95.3

