El Gobierno nacional presentó en el Congreso un nuevo régimen para atraer inversiones millonarias en tecnología, inteligencia artificial y nuevas industrias. El denominado Súper RIGI amplía beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios respecto al esquema original aprobado en la Ley Bases.
El Gobierno de Javier Milei avanzó con el envío al Congreso del denominado Súper RIGI, un nuevo esquema pensado para captar grandes inversiones extranjeras vinculadas a sectores tecnológicos y actividades consideradas estratégicas para el desarrollo económico argentino.
La iniciativa busca ampliar significativamente los beneficios incluidos en el actual Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que comenzó a regir tras la aprobación de la Ley Bases y que estará vigente hasta agosto de 2027.
Según datos oficiales, el régimen original ya acumula proyectos por más de USD 107.000 millones, principalmente en sectores como minería, energía, petróleo y gas, con fuerte presencia en provincias como Neuquén y San Juan.
El nuevo proyecto propone cambiar el eje de las inversiones y apunta especialmente a industrias vinculadas a la inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada, baterías de litio, energías renovables y centros de datos tecnológicos.
Una de las diferencias más importantes es el monto mínimo requerido para ingresar al régimen. Mientras el RIGI actual exige inversiones de entre USD 200 y 600 millones según el sector, el Súper RIGI establece un piso único de USD 1.000 millones por proyecto.

Además, las empresas deberán invertir al menos el 20% del capital comprometido durante los primeros dos años para acceder a los beneficios fiscales y cambiarios previstos en la nueva normativa.
Otro cambio clave se relaciona con los impuestos. El Gobierno propone reducir la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 25% al 15%, además de incorporar amortización acelerada, deducción ilimitada de quebrantos y menores cargas sobre dividendos y utilidades.
También se establecen beneficios aduaneros como arancel cero para importaciones y eliminación total de retenciones a las exportaciones vinculadas a los proyectos incluidos en el régimen.
El nuevo esquema elimina además la obligación de contratar proveedores locales, una exigencia que sí contemplaba el RIGI original. Esta medida genera debate entre provincias y empresas nacionales por el posible impacto sobre la industria local.
En materia cambiaria, ambos regímenes mantienen la libre disponibilidad progresiva de divisas provenientes de exportaciones y garantizan estabilidad regulatoria por 30 años para ofrecer mayor seguridad jurídica a los inversores.
Desde el Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, sostienen que el objetivo del Súper RIGI es transformar la matriz productiva argentina y posicionar al país como un destino competitivo para inversiones de alta tecnología y valor agregado.
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