Desinflación o actividad: ¿cuál es la prioridad que reflejan los movimientos del Tesoro y el Banco Central?

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Con diferentes medidas, el equipo económico busca controlar tanto la suba del dólar como de las tasas pesos, pero para la consultora Quantum, hay una de las dos prioridades que pesa más

Tras la etapa de volatilidad, con diferentes movimientos, el equipo económico que lidera por el ministro Luis Caputo buscó reequilibrar el frente cambiario y monetario a los fines de que continúe la desaceleración de la inflación, como también evitar una mayor retracción en la actividad. Sin embargo, las decisiones que se tomaron revelan que hay uno de los dos objetivos que prioriza más el Gobierno.

Para la consultora Quantum, el principal objetivo del Gobierno sigue siendo la desaceleración de la inflación. El informe señaló que el Tesoro y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) buscaron estabilizar el mercado de cambios para evitar señales que generaran incertidumbre sobre ese proceso luego del periodo de tensión que comenzó a mediados de abril y se extendió hasta agosto.

Y si bien la atención sobre la actividad es parte de la estrategia, el nexo allí es la necesidad de evitar que la suba de las tasas de interés afecte con mayor intensidad al crédito y al nivel de financiamiento en pesos.

“Con sus decisiones de política trata de balancear los dos objetivos, aunque sigue siendo prioritario mantener la baja de la inflación”, afirma el informe de Quantum, como reflejan cambios en el saldo de las operaciones pasivas con los bancos, renovaciones de deuda pública inferiores a los vencimientos, depósitos de recursos del Tesoro en entidades comerciales, ventas de títulos atados al tipo de cambio oficial y operaciones de dólar futuro.

Tensión cambiaria

La etapa de volatilidad se expresó en el mercado cambiario. Quantum sostuvo que el BCRA dejó que el precio del dólar se depreciara 11%, hasta llegar a $1.500. Pero esa corrección del tipo de cambio, para la consultora alteró las expectativas, sobre todo después de la depreciación registrada entre mayo y junio de 2026. Con la posterior intervención de las autoridades buscó estabilizar esa dinámica y evitar que una nueva presión sobre el dólar se trasladara a las previsiones sobre la inflación.

El Banco Central compró USD 7.842 millones durante el período de volatilidad que Quantum ubicó entre el 16 de abril y mediados de agosto de 2026. (Foto: Reuters/Enrique Marcarian)El Banco Central compró USD 7.842 millones durante el período de volatilidad que Quantum ubicó entre el 16 de abril y mediados de agosto de 2026. (Foto: Reuters/Enrique Marcarian)

Mientras el tipo de cambio avanzó, el BCRA compró divisas por USD 7.842 millones y el promedio diario de esas compras llegó a USD 93 millones. Sin embargo, Quantum señaló que el ingreso de moneda extranjera generó incertidumbre por la menor oferta de divisas una vez que terminó la fase de mayor liquidación estacional de la cosecha agrícola. Aunque se estima que solo se comercializó el 50% de la producción. Lo que generó alivió sobre el volumen de divisas que podía ingresar al mercado después del tramo fuerte de liquidación.

Salto en las tasas

El movimiento cambiario tuvo impacto sobre las tasas en pesos. Entre mediados y fines de agosto, el dólar aumentó otro 1% y la tasa de interés subió más de 800 puntos básicos de tasa nominal anual. La caución a un día pasó de 20,1% de TNA el 16 de abril de 2026 a 28,2% de TNA el 19 de agosto de 2026.

La consultora indicó que las decisiones permitieron estabilizar las tasas en valores anteriores al aumento reciente. Después de la corrección del tipo de cambio y del ajuste de las tasas para volver a coordinar expectativas, el BCRA y el Tesoro reacomodaron la oferta de dinero. El informe vinculó esa modificación con la búsqueda de devolver el nivel de tasas a los registros previos a la suba observada durante julio y agosto.

Dentro de las medidas monetarias, Quantum mencionó la reducción del saldo de las operaciones pasivas del BCRA con los bancos a los fines de aportar más pesos a la economía. El Tesoro acompañó esa orientación con renovaciones de deuda en pesos inferiores a los vencimientos de agosto, especialmente en la licitación de fin de mes. Ambas herramientas buscaron mitigar la menor expansión de la base monetaria que surgió del menor ritmo de compra de divisas del BCRA.

La tasa de refinanciación de deuda en pesos descendió a 97,5% en agosto y dejó una expansión de $500.000 millones. (Foto: Reuters/Agustín Marcarian)La tasa de refinanciación de deuda en pesos descendió a 97,5% en agosto y dejó una expansión de $500.000 millones. (Foto: Reuters/Agustín Marcarian)

Hasta julio de 2026, la tasa de refinanciación se mantuvo por encima de 100%. Durante 2026, ese indicador promedió 114%. Pero en agosto descendió a 97,5%, de acuerdo con los datos relevados por Quantum. La diferencia entre vencimientos y renovaciones implicó una expansión de $500.000 millones, una cifra equivalente a 1,2% de la base monetaria.

“Si bien se trata de movimientos de muy corto plazo, que pueden variar muy rápidamente según evolucione la demanda de pesos, las decisiones tomadas reafirman que el foco de la política económica sigue estando en el proceso de desinflación, pero, al mismo tiempo, preservando la estabilidad del mercado financiero local sin descuidar el nivel de actividad y las perspectivas de crecimiento”, concluyeron en Quantum.

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