El jefe de la Policía de San Luis, Juan Carlos Serrano, confirmó que un subcomisario denunciado por violencia de género fue pasado a servicio pasivo, quedó sin su arma reglamentaria y está a disposición de la Justicia. Además, destacó el trabajo psicológico dentro de la fuerza, anticipó nuevas incorporaciones y adelantó que proyectan sumar más patrulleros.
El jefe de la Policía de San Luis, comisario general Juan Carlos Serrano, brindó precisiones sobre uno de los casos que golpeó internamente a la institución durante los últimos días: la denuncia por violencia de género contra un subcomisario. La fuerza confirmó que el efectivo fue detenido por disposición judicial y apartado preventivamente de sus funciones.
El procedimiento se inició después de una comunicación al 911. A partir de la denuncia, personal policial intervino para asistir a la persona que habría sido víctima y posteriormente cumplió la orden judicial de detener al integrante de la propia fuerza. Mientras avanza la causa, se dispuso también el retiro de su arma reglamentaria.
Paralelamente, la Dirección General de Asuntos Internos inició un sumario administrativo y modificó la situación de revista del subcomisario a servicio pasivo. Se trata de una medida preventiva mientras la Justicia continúa investigando los hechos y determina las eventuales responsabilidades penales.
Serrano fue contundente al referirse al criterio que pretende aplicar dentro de la institución y remarcó que las actuaciones deben realizarse “con la Constitución y las leyes en la mano”. El mensaje apunta a dejar en claro que pertenecer a la Policía no implica quedar fuera de los controles internos cuando existe una denuncia de gravedad.
La causa judicial continúa abierta
De acuerdo con la información judicial difundida por medios provinciales, la Fiscalía de Género Nº2 atribuyó provisoriamente al subcomisario distintos episodios de violencia y pidió 120 días de prisión preventiva. La defensa solicitó la prórroga constitucional correspondiente y la Justicia deberá resolver su situación procesal.
Entre las medidas pendientes aparecen testimonios, informes de riesgo y otras diligencias solicitadas por la Fiscalía. Por ese motivo, resulta importante remarcar que las imputaciones son provisorias y que corresponde a la Justicia establecer definitivamente qué ocurrió y la responsabilidad que pueda existir.
El caso vuelve a colocar bajo la lupa los mecanismos de control dentro de la Policía de San Luis, especialmente cuando una denuncia involucra a alguien que tiene acceso a armas y posee una función de autoridad.
Desde la conducción policial sostienen que frente a este tipo de situaciones deben actuar simultáneamente la Justicia y los organismos administrativos internos, sin esperar que una investigación avance para adoptar aquellas medidas preventivas destinadas a reducir posibles riesgos.
El control psicológico dentro de la fuerza
Otro de los puntos destacados por Serrano fue el funcionamiento de la Unidad de Bienestar Integral (UBI), creada para acompañar psicológicamente al personal de la Policía y del Servicio Penitenciario. Según información oficial del Gobierno provincial, actualmente trabajan allí 10 psicólogos, disponibles las 24 horas de los 365 días del año.
La UBI funciona desde comienzos de 2025 en el Instituto Superior de Seguridad Pública “Coronel Juan Pascual Pringles”. Además del acompañamiento ante situaciones críticas, incorpora actualmente un legajo digital de salud mental que permite efectuar un seguimiento individual del personal.
Serrano sostuvo en sus últimas declaraciones que tanto en la Policía como en el Servicio Penitenciario provincial se mantiene en cero la incidencia de suicidios dentro del período evaluado y señaló que la experiencia puntana fue expuesta ante jefes policiales de otras jurisdicciones como ejemplo del abordaje preventivo.
La información oficial publicada en mayo ya indicaba que la UBI llevaba más de 15 meses sin incidentes entre integrantes de las fuerzas, dato que el Gobierno provincial atribuyó al trabajo preventivo y al acompañamiento psicológico permanente.
Formación: una camada de nuevos licenciados
La profesionalización del personal es otro de los ejes que Serrano colocó entre las prioridades. El jefe policial anticipó que hacia finales de año podrían egresar los primeros aproximadamente 70 licenciados en Seguridad Pública, una carrera desarrollada junto a la Universidad Nacional de San Luis.
La Licenciatura en Seguridad Pública se dicta en la Facultad de Ciencias Económicas, Jurídicas y Sociales de la UNSL, en Villa Mercedes, y tiene una duración de dos años como Ciclo de Complementación Curricular. Está dirigida a integrantes de las fuerzas que ya poseen una formación técnica previa en seguridad.
En mayo, el Gobierno provincial informó oficialmente que cerca de 70 alumnos de segundo año participaban de las actividades de la carrera. La formación incluye políticas públicas, legislación, derechos humanos, gestión institucional, psicología aplicada a la seguridad y una práctica profesional.
A esto se suman las incorporaciones de nuevos efectivos. Durante marzo de este año egresaron del Instituto Superior de Seguridad Pública 70 nuevos policías y 16 subayudantes penitenciarios, mientras que comenzó simultáneamente la formación de nuevos aspirantes.
Más patrulleros para el interior de San Luis
Serrano también adelantó que la conducción trabaja para incluir en el presupuesto del próximo año una nueva compra de patrulleros, con especial atención en las localidades del interior que necesitan ampliar o renovar su parque automotor.
La Provincia ya viene ejecutando una política de incorporación de móviles. En enero, por ejemplo, se anunció la licitación de 10 camionetas 4×4 para las brigadas rurales, además de la incorporación de motos y nuevos efectivos para reforzar el trabajo policial en Villa Mercedes.
También se realizaron inversiones en infraestructura. En mayo fue inaugurado en la ciudad de San Luis el nuevo edificio de la Unidad Regional I y la base operativa del Comando Radioeléctrico, con una inversión provincial informada de $365 millones.
Para vecinos de San Luis, Villa Mercedes y el interior provincial, el mensaje de la Jefatura combina dos líneas: mayor control sobre la conducta de los propios policías y más inversión en formación, asistencia psicológica, recursos humanos e infraestructura. Serrano sostiene que la depuración interna y la profesionalización deben avanzar al mismo tiempo si se busca recuperar y fortalecer la confianza de la comunidad en la fuerza.
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Redacción InfoVidaSanLuis
