Los creadores de contenido Lautaro «Beni» Mármol y Patricio «Pato» Perrotta rompieron el silencio tras su escandaloso arresto en Miami.
Los reconocidos creadores de contenido Lautaro «Beni» Mármol y Patricio «Pato» Perrotta hablaron abiertamente por primera vez sobre la dramática experiencia que les tocó vivir durante el Mundial 2026 en la ciudad de Miami. Los jóvenes influencers denunciaron públicamente haber sufrido presuntos maltratos y abusos físicos por parte de las autoridades locales durante las extensas horas que permanecieron privados de su libertad. La noticia de su liberación trajo alivio a sus seguidores tras jornadas de absoluta incertidumbre.
De acuerdo con el extenso descargo que publicaron en sus plataformas digitales oficiales, los ciudadanos argentinos desmintieron de forma categórica las versiones que indicaban un intento de ingresar de manera ilegal al Hard Rock Stadium para presenciar el partido entre las selecciones de Colombia y Portugal. Ambos aseguraron de forma unánime que en ningún momento intentaron colarse a las instalaciones del complejo deportivo y explicaron en detalle el origen del conflicto con el personal de control.
Los comunicadores explicaron que realizaron el viaje a territorio norteamericano contando con una acreditación de prensa totalmente oficial que había sido emitida y gestionada a través de un reconocido medio de comunicación público de Argentina. Esta credencial, según precisaron, los habilitaba formalmente para realizar la cobertura periodística completa del certamen internacional tanto en las sedes de Estados Unidos como en las de México, incluyendo las instancias decisivas.
De hecho, los jóvenes confirmaron que días antes de este incidente fronterizo habían utilizado exactamente esa misma identificación magnética para ingresar sin ningún tipo de inconvenientes ni trabas al partido disputado entre Arabia Saudita y Uruguay. Por este motivo, jamás imaginaron que el pase otorgado por la FIFA se encontraba inhabilitado o que la empresa encargada de la logística de prensa había dado de baja sus registros en el sistema sin previo aviso.
El grave problema técnico se originó porque la firma encargada de administrar y tramitar dichos accesos canceló el permiso de los argentinos sin enviarles ningún tipo de notificación previa o alerta digital. Al no estar al tanto de la suspensión de la credencial, los dos influencers se dirigieron al estadio con la total convicción y tranquilidad de que podrían ingresar a realizar su trabajo habitual de la misma manera que lo venían haciendo.
Como consecuencia directa de la difusión de su arresto en los medios internacionales, varias de las marcas comerciales y empresas patrocinadoras que financiaban la cobertura del torneo decidieron cortar sus lazos y desvincularse por completo del proyecto audiovisual. Respecto a lo sucedido en los anillos de seguridad del predio, aclararon que la versión que afirmaba que habían evadido múltiples controles policiales antes de ser capturados es completamente falsa.
Los jóvenes relataron que en los primeros accesos perimetrales del Hard Rock Stadium solo se realizaban inspecciones de carácter visual y que el inconveniente real saltó en el último molinete electrónico al escanear el carnet. En ese preciso instante, el dispositivo de seguridad emitió una alerta de color rojo debido a que la licencia de prensa figuraba como suspendida, por lo que un oficial les ordenó apartarse de la fila para verificar el estado de sus pases.
Mientras esperaban una resolución en el puesto de control, un grupo de aproximadamente seis aficionados de nacionalidad colombiana intentó sobrepasar la valla de seguridad por la fuerza y fue reducido por los agentes. En medio de esa confusión generalizada y los disturbios en la entrada, el personal policial tomó la determinación de arrestar tanto a los hinchas que generaron el conflicto como a los dos creadores de contenido argentinos.
Los afectados calificaron el procedimiento de detención como un verdadero calvario y describieron escenas de violencia física, asegurando que los dejaron tirados en el suelo boca abajo y completamente esposados durante un tiempo prolongado. Perrotta denunció además haber sido víctima de un fuerte trato discriminatorio por parte de los oficiales estadounidenses, quienes se negaron a darles explicaciones en español e ignoraron sus reclamos cuando les hablaron en inglés.
Una vez trasladados a las dependencias policiales, los jóvenes fueron ingresados a un calabozo primario donde se les practicó una requisa corporal completa como parte del protocolo habitual de ingreso al sistema penitenciario de Estados Unidos. Posteriormente, las autoridades ordenaron su traslado definitivo hacia una cárcel del condado de Miami-Dade, lugar en el que debieron esperar que se hiciera efectivo el trámite de liberación.
A pesar de que el entorno legal de los influencers ejecutó de manera inmediata el pago de la fianza fijada por el juez competente, demoras burocráticas e internas del servicio penitenciario retrasaron el procesamiento del depósito por casi 24 horas. Esta preocupante demora administrativa obligó a los comunicadores a pasar un día entero tras las rejas en condiciones hostiles antes de poder recuperar su libertad y regresar a su país.
Esta lamentable experiencia se transformó, según las propias palabras de los protagonistas, en la peor anécdota y el recuerdo más oscuro de toda su trayectoria en las plataformas digitales. Actualmente, los influencers analizan junto a sus asesores legales los pasos a seguir ante los organismos correspondientes por los perjuicios económicos sufridos tras la cancelación de sus contratos publicitarios y los malos tratos institucionales recibidos en el exterior.
redaccion infovidasanluis


