Panaderos de San Luis advierten por el fuerte aumento de costos y reclaman condiciones más equitativas para el sector

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Darío Martinelli, secretario general del Sindicato de Panaderos de la provincia, señaló que el incremento de la energía, la harina y otros insumos continúa presionando sobre la actividad. También pidió mayores controles para proteger a los comercios habilitados, a los trabajadores y a los consumidores.

El sector panadero de San Luis atraviesa un escenario de costos elevados que obliga a revisar permanentemente los valores de producción y comercialización. Darío Martinelli, secretario general del Sindicato de Panaderos de la provincia, advirtió que sostener una panadería formal implica afrontar aumentos en energía, materias primas, salarios, cargas y distintos gastos operativos que impactan directamente sobre la rentabilidad y la continuidad de los establecimientos.

Entre los principales ejemplos, Martinelli señaló que una factura de electricidad que en agosto de 2025 rondaba los $750.000, actualmente puede alcanzar aproximadamente $1.200.000. A esto se suma el costo de la harina: las primeras marcas utilizadas por muchas panaderías se ubican alrededor de los $18.000 por bolsa, mientras que existen alternativas cercanas a los $14.000. Desde el sector remarcan que optar por productos de menor precio no siempre representa un ahorro, ya que una materia prima de calidad irregular puede generar pérdidas de producción y mayores costos finales.

Otros insumos fundamentales también registraron valores elevados. La grasa vacuna, utilizada ampliamente en la elaboración, llegó recientemente a rondar los $100.000 por una caja de 20 kilos, acercándose a valores históricamente asociados a productos más costosos, como la margarina. En este contexto, el precio del kilo de pan puede encontrarse en panaderías desde aproximadamente $2.000 a $2.500 en adelante, mientras que los bizcochos rondan los $7.500 y las facturas parten de valores cercanos a los $10.000, según calidad, elaboración y estructura de costos de cada comercio.

Martinelli sostuvo que el desafío del sector no pasa únicamente por el precio final, sino por garantizar condiciones de competencia justas, continuidad de las fuentes laborales y productos elaborados bajo normas adecuadas de higiene y seguridad alimentaria. Desde la conducción sindical plantean la necesidad de fortalecer los controles sobre la producción y comercialización informal, acompañar a las panaderías habilitadas y defender a quienes sostienen la actividad cumpliendo con sus obligaciones. Para el sector, preservar la panadería formal significa también proteger el empleo, la calidad del producto y la confianza del consumidor.

Redacción InfoVidaSanLuis

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