El fuego arrasó unas 6.600 hectáreas en la zona de Los Gallardos y Bédar. Cientos de efectivos continúan trabajando para contener las llamas, localizar a los desaparecidos y asistir a las familias damnificadas.
La provincia de Almería, en el sur de España, atraviesa una de las jornadas más dolorosas de los últimos años por un devastador incendio forestal que dejó, hasta el momento, 12 personas fallecidas, ocho heridas y al menos 23 desaparecidas. La emergencia afecta principalmente a las localidades de Los Gallardos y Bédar, donde el fuego avanzó con extrema rapidez.
Las llamas ya consumieron alrededor de 6.600 hectáreas y obligaron a evacuar distintas zonas rurales. Durante las últimas horas, una mejora en las condiciones meteorológicas, con menor intensidad del viento y un aumento de la humedad, permitió que los equipos de emergencia pasaran de una estrategia defensiva a una ofensiva para intentar frenar el incendio.
En el operativo participan más de 500 efectivos, entre bomberos, brigadistas, agentes de la Guardia Civil y militares de la Unidad Militar de Emergencias. También se desplegaron medios aéreos y equipos especializados para revisar caminos, viviendas y sectores rurales en busca de personas que todavía no pudieron ser localizadas.
Las autoridades mantienen abiertas las tareas de identificación de las víctimas y pidieron a la población respetar estrictamente las órdenes de confinamiento y evacuación. Especialistas remarcaron que intentar escapar por rutas no autorizadas puede aumentar el riesgo, debido a los cambios repentinos del viento y al avance imprevisible del fuego.
El incendio provocó además una fuerte polémica por la decisión de no activar el sistema de alertas masivas ES-Alert. La Junta de Andalucía explicó que la dispersión de los pobladores y las diferentes instrucciones necesarias para cada sector dificultaban el envío de un mensaje generalizado, mientras continúan los cuestionamientos por el manejo inicial de la emergencia.
En Bédar, numerosos vecinos describieron una situación de profundo impacto, con calles vacías, viviendas dañadas y familias que temen haber perdido gran parte de su patrimonio. La Guardia Civil continúa recorriendo la zona mientras se evalúan los daños materiales, ambientales y económicos dejados por el siniestro.
Las primeras investigaciones señalan que el fuego podría haberse iniciado por la caída de un cable eléctrico, aunque las pericias todavía continúan y no existe una conclusión definitiva. Las altas temperaturas, la sequedad del terreno y las fuertes ráfagas de viento favorecieron una propagación muy veloz.
El Gobierno andaluz declaró tres días de luto oficial en memoria de las víctimas. Mientras tanto, España permanece en alerta ante la posibilidad de nuevos focos y acompaña con profundo dolor a las familias afectadas por una tragedia que ya dejó una marca imborrable en toda la región.
Redacción InfoVidaSanLuis

