La enorme masa de hielo y rocas se desprendió en una zona montañosa cercana a la frontera con China y generó una crecida cargada de agua, barro y sedimentos. La tragedia ya dejó cientos de muertos, miles de desaparecidos y graves daños en pueblos, rutas, puentes y centrales hidroeléctricas, mientras continúan los operativos de rescate.
Una catástrofe natural de enorme magnitud golpeó a Nepal y al Tíbet después del colapso de parte de un glaciar en el Himalaya. El desprendimiento ocurrió durante la mañana del miércoles 26 de agosto y provocó una avalancha de hielo y rocas que terminó convirtiéndose en una corriente de agua, barro, piedras y escombros que avanzó violentamente por los valles.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el fenómeno comenzó en el Parque Nacional Langtang, en Nepal, cerca de la frontera con China. El flujo de escombros y la inundación recorrieron aproximadamente 100 kilómetros, siguiendo principalmente los ríos Bhote Koshi y Trishuli y alcanzando también el puerto fronterizo de Gyirong, en el Tíbet.
El Ministerio del Interior de Nepal confirmó oficialmente que la crecida comenzó alrededor de las 8:40 del miércoles en el río Bhote Koshi, en el distrito de Rasuwa, y afectó también zonas de Nuwakot, Dhading y Gorkha. El Gobierno inició inmediatamente las tareas de búsqueda, rescate y asistencia de las comunidades afectadas.
Las cifras siguen cambiando a medida que los rescatistas pueden ingresar a lugares que quedaron aislados. Los últimos reportes de este sábado 29 de agosto, basados en información de autoridades de Nepal y China, elevan el número de fallecidos a más de 600 personas, mientras que miles continúan desaparecidas. Por ese motivo, los organismos internacionales advierten que el balance todavía es provisorio.
Una corriente de hielo, barro y rocas arrasó todo a su paso
Los especialistas explicaron que no se trató simplemente de una inundación producida por lluvia. Una parte del glaciar se desprendió desde gran altura y comenzó a descender rápidamente. Durante el recorrido incorporó rocas, hielo, tierra, agua y sedimentos, aumentando su volumen y poder destructivo.
La Administración Geológica de China, dependiente del Ministerio de Recursos Naturales, informó que sus análisis preliminares ubican el origen del desastre en territorio nepalí. Los expertos calcularon que el flujo generado por el colapso glaciar llegó a desplazarse a una velocidad promedio superior a 50 metros por segundo, es decir, más de 180 kilómetros por hora en algunos tramos de su recorrido inicial.
La fuerza de la corriente destruyó viviendas y comunidades enteras. También fueron afectados puentes, rutas, instalaciones eléctricas y proyectos hidroeléctricos, fundamentales para Nepal, un país que obtiene una parte importante de su energía de este tipo de centrales.
El desastre también interrumpió caminos fundamentales para conectar Nepal con China. El USGS confirmó que la avalancha y posterior crecida afectaron una importante carretera internacional y numerosas construcciones ubicadas a lo largo de los valles.
Miles de rescatistas trabajan en la zona
La Organización de las Naciones Unidas informó que el Gobierno de Nepal movilizó decenas de miles de integrantes de las fuerzas de seguridad para realizar tareas de búsqueda y rescate. Helicópteros y equipos terrestres continúan trasladando sobrevivientes, alimentos, medicamentos y elementos de emergencia.
El viernes, la ONU había informado oficialmente que 538 cuerpos ya habían sido recuperados en Nepal, cerca de 3.750 personas habían sido rescatadas y alrededor de 1.000 permanecían desaparecidas en territorio nepalí. Además, autoridades del Tíbet reportaban cientos de desaparecidos. Desde entonces, el número de víctimas siguió aumentando.
El acceso a algunas localidades sigue siendo muy difícil porque numerosos puentes desaparecieron y varios kilómetros de carreteras quedaron destruidos o cubiertos por barro y enormes rocas. Además, las autoridades mantienen bajo vigilancia posibles lagos y represas naturales formadas por los desprendimientos, ante el riesgo de nuevas crecidas.
El Gobierno de Nepal abrió además un fondo oficial de ayuda para los damnificados y señaló que una de las prioridades será trasladar a los sobrevivientes hacia lugares seguros y posteriormente avanzar con la reconstrucción de viviendas y comunidades.
Qué provocó semejante desastre
El USGS define este tipo de evento como un colapso glaciar: una porción de hielo se desprende de una montaña y cae violentamente pendiente abajo. En este caso, el hielo y los escombros contenían una gran cantidad de agua y fueron sumando más material mientras bajaban por los cursos de los ríos.
La magnitud del desprendimiento fue tan importante que los instrumentos sísmicos detectaron movimientos asociados al evento. Un segundo episodio ocurrido aproximadamente tres horas después liberó una energía equivalente a un sismo de magnitud 4,2, según el organismo estadounidense.
Especialistas advierten desde hace años sobre la creciente inestabilidad de los glaciares de alta montaña debido al aumento de las temperaturas. Sin embargo, todavía no está determinado oficialmente que el cambio climático haya sido la causa directa de este desprendimiento específico. Las investigaciones científicas sobre el origen exacto continúan.
Mientras avanzan esas investigaciones, la prioridad continúa siendo encontrar sobrevivientes y asistir a miles de personas afectadas. Para Nepal, la tragedia representa además un golpe económico enorme: las primeras estimaciones oficiales calculan que la reconstrucción podría demandar entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, debido principalmente a la destrucción de infraestructura, viviendas, rutas y centrales hidroeléctricas.
Redacción InfoVidaSanLuis
