El dato corresponde al Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires, que registró casi 1.300 presentaciones durante el primer semestre de 2026. El robo de cuentas de WhatsApp, los fraudes con billeteras virtuales y las falsas inversiones están entre las modalidades más frecuentes.
Las estafas virtuales continúan creciendo y mantienen en alerta a usuarios de todo el país, incluidos los vecinos de San Luis y Villa Mercedes. Durante los primeros seis meses de 2026, el Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires recibió casi 1.300 denuncias por ciberfraudes, lo que representa un promedio superior a 200 casos mensuales.
Es importante aclarar que esa cifra corresponde exclusivamente a causas tramitadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y no representa una estadística oficial de la provincia de San Luis. Sin embargo, las maniobras denunciadas se realizan por internet, redes sociales y servicios de mensajería, por lo que pueden alcanzar a personas de cualquier localidad del país.
Los delincuentes utilizan diferentes engaños para conseguir claves, contraseñas, códigos de seguridad y datos bancarios. Muchas veces se hacen pasar por empleados de bancos, empresas reconocidas, organismos públicos, familiares o vendedores que ofrecen promociones difíciles de rechazar.
El phishing, la suplantación de identidad, la clonación de tarjetas y el acceso ilegal a cuentas bancarias forman parte del universo de los ciberfraudes. Estas maniobras utilizan técnicas de manipulación para lograr que la propia víctima entregue información confidencial sin advertir que está frente a un estafador.
Las denuncias crecieron de manera sostenida
La Fiscalía Especializada en Ciberfraudes, conocida como FISEC y conducida por el fiscal Miguel Kessler, fue creada para investigar estos delitos y preservar la evidencia digital. Además, recibe la colaboración de la Unidad de Ciberfraude del Cuerpo de Investigaciones Judiciales.
Las estadísticas difundidas muestran un fuerte crecimiento. En 2020 se habían registrado solamente 38 denuncias, mientras que durante 2024 se recibieron alrededor de 1.700 y en 2025 se superaron las 2.400 presentaciones. En la primera mitad de 2026 ya se acumularon casi 1.300 casos.
Los montos involucrados también resultan alarmantes. Según la información oficial de la Fiscalía porteña, las maniobras investigadas durante los últimos dos años alcanzaron aproximadamente $24.465 millones, además de más de 3,8 millones en moneda extranjera.
Estas cifras permiten dimensionar el alcance de un delito que puede afectar tanto a grandes empresas como a trabajadores, jubilados, comerciantes y familias. En muchos casos, las víctimas pierden sus ahorros en pocos minutos o descubren que los delincuentes solicitaron préstamos utilizando sus datos personales.
El robo de cuentas de WhatsApp es una de las maniobras más frecuentes
Una de las estafas más denunciadas comienza con el robo de una cuenta de WhatsApp. El delincuente consigue el código de verificación de seis números, toma el control del perfil y empieza a pedir dinero a los contactos de la víctima.
El engaño suele realizarse mediante un llamado en el que una persona se presenta como empleada de una empresa, un organismo oficial o un servicio de salud. Con alguna excusa, solicita el código que llegó por mensaje y, cuando la víctima se lo entrega, pierde el acceso a su cuenta.
Una vez dentro de WhatsApp, los estafadores escriben a familiares y amigos diciendo que necesitan dinero con urgencia o que tienen dólares para vender. Las transferencias se realizan generalmente a cuentas de terceros utilizadas para recibir y mover rápidamente el dinero robado.
Las autoridades recomiendan activar la verificación en dos pasos, crear un PIN personal y no compartir nunca los códigos recibidos por mensaje. WhatsApp no solicita contraseñas ni códigos de seguridad de manera telefónica o mediante conversaciones particulares.
Fraudes en billeteras virtuales y cuentas bancarias
Otra modalidad frecuente afecta a las billeteras virtuales y aplicaciones bancarias. Los delincuentes envían enlaces falsos que imitan páginas oficiales y solicitan al usuario que ingrese su contraseña para resolver un supuesto problema con su cuenta.
Cuando la persona completa el formulario, los datos quedan en poder de los estafadores. Inmediatamente pueden transferir el dinero disponible, cambiar las claves o solicitar préstamos a nombre de la víctima.
También existen llamados falsos de supuestos empleados bancarios. Con el argumento de cancelar una compra desconocida, actualizar una aplicación o proteger los ahorros, los delincuentes convencen a las víctimas para que instalen programas, compartan la pantalla del teléfono o ingresen al cajero automático.
Ningún banco ni billetera virtual solicita claves, contraseñas, códigos de seguridad o acceso remoto al teléfono. Ante una comunicación sospechosa, se debe cortar la llamada y contactar a la entidad utilizando únicamente los números publicados en sus sitios y aplicaciones oficiales.
Promociones falsas y compras que nunca llegan
Las falsas promociones en redes sociales también se encuentran entre las modalidades más utilizadas. Los estafadores crean perfiles que imitan comercios, supermercados, empresas de servicios, agencias de viajes o emprendimientos reconocidos.
En esas cuentas publican productos a precios muy bajos y exigen una transferencia para reservar la compra. Después de recibir el dinero, bloquean al comprador, eliminan la publicación o cierran el perfil.
Otro engaño consiste en enviar mensajes informando que la persona ganó un premio, un descuento o un beneficio especial. Para recibirlo, le solicitan datos personales, información bancaria o el pago anticipado de un supuesto gasto de envío.
Antes de realizar una compra se recomienda comprobar la antigüedad de la cuenta, revisar comentarios, buscar un domicilio comercial y desconfiar de quienes solamente aceptan transferencias. Una oferta excesivamente barata puede ser utilizada como anzuelo para conseguir dinero o información.
El peligro de las falsas inversiones con criptomonedas
Las estafas con criptomonedas crecieron mediante anuncios que prometen ganancias rápidas, seguras y extraordinarias. Algunas publicaciones utilizan fotografías de personas conocidas, empresas o medios de comunicación para dar una falsa apariencia de confianza.
La víctima es contactada por supuestos asesores que le piden realizar una primera transferencia. Al principio pueden mostrarle ganancias ficticias dentro de una plataforma, pero luego exigen más dinero para permitirle retirar los fondos.
Cuando la persona intenta recuperar su inversión, aparecen supuestos impuestos, comisiones o cargos adicionales. Finalmente, los responsables dejan de responder y la plataforma desaparece.
La Comisión Nacional de Valores recomienda verificar que la entidad se encuentre registrada, desconfiar de las promesas de rentabilidad garantizada y no transferir dinero a contactos o cuentas que no puedan ser comprobados.
También alertan por estafas contra adultos mayores
La Fiscalía especializada advirtió además sobre una modalidad que afecta principalmente a personas mayores. En algunos casos, cuidadores o personas de confianza fotografían tarjetas bancarias, obtienen las claves y realizan compras o extracciones sin autorización.
Este tipo de fraude puede permanecer oculto durante varios meses porque la víctima no revisa regularmente sus movimientos o depende de otras personas para realizar trámites y operaciones.
Las familias deben prestar atención a consumos desconocidos, préstamos no solicitados y extracciones que no puedan ser explicadas. También es recomendable configurar avisos automáticos para recibir una notificación cada vez que se realiza una compra o transferencia.
Nadie debe guardar fotografías de tarjetas, documentos o contraseñas en celulares compartidos. Las claves deben mantenerse en secreto, incluso frente a familiares, cuidadores o personas que aseguren necesitar esos datos para ayudar.
Un protocolo permitió recuperar más de $322 millones
El Ministerio Público Fiscal porteño puso en marcha un protocolo de actuación rápida que permite emitir alertas y solicitar el congelamiento de cuentas sospechosas durante 60 días. Mediante este sistema se lograron recuperar o revertir operaciones por más de $322 millones.
Para utilizar este mecanismo especial, la denuncia debe presentarse dentro de las primeras 24 horas. Además, el monto defraudado debe ser igual o superior a $3 millones y la víctima o la cuenta desde donde salió el dinero deben estar radicadas en la Ciudad de Buenos Aires.
Estas condiciones pertenecen al protocolo de la Fiscalía porteña y no deben confundirse con los pasos para denunciar en San Luis. En nuestra provincia, cualquier víctima debe realizar la presentación ante la comisaría o dependencia judicial correspondiente a su domicilio.
La rapidez es fundamental porque el dinero suele ser transferido inmediatamente entre diferentes cuentas. Cuanto antes se avise al banco, a la billetera virtual y a la Justicia, mayores serán las posibilidades de bloquear una operación o preservar información útil para la investigación.
Qué hacer ante una estafa en San Luis
Ante una estafa digital, la víctima debe comunicarse inmediatamente con su banco o billetera virtual, solicitar el bloqueo de la cuenta y desconocer las operaciones que no haya realizado.
También debe guardar capturas de pantalla, números telefónicos, enlaces, correos electrónicos, comprobantes de transferencia, nombres de usuario y cualquier conversación relacionada con el engaño. Esa información puede convertirse en evidencia.
La denuncia debe hacerse en la comisaría o dependencia receptora correspondiente al domicilio. El sitio oficial del Gobierno nacional también recomienda denunciar cualquier ciberdelito y conservar todos los registros disponibles.
No se deben borrar conversaciones ni realizar nuevos pagos para intentar recuperar el dinero. En algunos casos, después de la primera estafa aparecen personas que aseguran poder recuperar los fondos a cambio de otra transferencia, lo que puede tratarse de un segundo engaño.
Recomendaciones para proteger las cuentas
Para reducir los riesgos, es importante utilizar contraseñas diferentes en cada aplicación y activar el doble factor de autenticación. Las claves deben combinar letras, números y símbolos, evitando nombres, fechas de nacimiento o datos fáciles de adivinar.
Nunca se deben compartir códigos de verificación, claves bancarias, números completos de tarjetas ni fotografías de documentos. Tampoco se debe ingresar a cuentas bancarias desde enlaces recibidos por WhatsApp, correo electrónico o mensajes de texto.
Antes de transferir dinero a un familiar o conocido que lo solicita por mensaje, hay que llamarlo por otra vía y confirmar personalmente su identidad. Unos pocos segundos de verificación pueden evitar la pérdida de los ahorros.
También es recomendable revisar periódicamente los movimientos, activar alertas de consumo y mantener actualizado el teléfono. La prevención y la denuncia rápida continúan siendo las principales herramientas para enfrentar el crecimiento de las ciberestafas en Argentina.
Redacción InfoVidaSanLuis
