El dólar mayorista cerró la semana en $1.499, prácticamente pegado a una barrera que el mercado mira con atención. Mientras el Gobierno busca evitar una nueva aceleración cambiaria y de la inflación, las tasas en pesos subieron, el riesgo país volvió a superar los 500 puntos y acciones y bonos atravesaron jornadas de fuerte tensión.
La economía argentina terminó una semana que dejó una señal clara: el dólar volvió al centro de todas las miradas. El mayorista cerró el viernes en $1.499, apenas un peso por debajo de los $1.500, un nivel que en las últimas semanas comenzó a funcionar como una referencia clave para el mercado.
No se trata del techo formal de la banda cambiaria establecida por el Banco Central, que para agosto se encuentra bastante más arriba. Sin embargo, distintas decisiones del Ministerio de Economía y el BCRA muestran que las autoridades buscan evitar movimientos bruscos de la cotización alrededor de estos valores.
El viernes, el dólar oficial minorista terminó en $1.515 en el Banco Nación, mientras que el blue cerró alrededor de $1.550. En los mercados financieros, el MEP quedó cerca de $1.535 y el contado con liquidación rozó los $1.590.
La preocupación no pasa solamente por cuánto cuesta comprar un dólar. En la Argentina, un movimiento fuerte del tipo de cambio puede terminar trasladándose a alimentos, combustibles, productos importados, insumos industriales y precios de consumo, por eso cada salto cambiario vuelve inmediatamente a sentirse en el bolsillo.
El precio de contener al dólar: tasas más altas
Durante los últimos días las tasas de interés en pesos aumentaron y mostraron una fuerte volatilidad. Analistas vincularon ese comportamiento con la menor disponibilidad de pesos en el sistema y con la estrategia oficial destinada a quitar presión sobre el mercado cambiario.
El Tesoro viene absorbiendo liquidez en sus licitaciones y, paralelamente, hubo operaciones con instrumentos vinculados al dólar. El objetivo es reducir la cantidad de pesos disponibles que eventualmente podrían terminar buscando cobertura en moneda estadounidense.
El problema es que tasas más altas también encarecen el crédito. Para empresas y familias puede significar préstamos más costosos, mayores dificultades para financiarse y menos posibilidades de impulsar rápidamente el consumo y la actividad económica.
Especialistas consultados durante la semana advirtieron que las tasas elevadas pueden convertirse en un obstáculo adicional para una economía que todavía busca consolidar su recuperación. En algunas líneas de crédito empresarial ya se registraron aumentos en el costo del financiamiento desde finales de julio.
El riesgo país volvió a encender una alarma
Otra señal que siguieron los mercados fue el riesgo país. El indicador de J.P. Morgan llegó a tocar alrededor de 535 puntos durante el jueves, su nivel más elevado desde mayo, antes de retroceder durante la última rueda de la semana.
El viernes terminó cerca de los 505/506 puntos, después de cortar una seguidilla de 14 ruedas consecutivas en aumento. Sin embargo, cerró la semana 31 puntos por encima del viernes anterior y acumula un fuerte incremento durante agosto.
Las acciones tampoco escaparon de la tensión. El S&P Merval cayó 1,1% durante la semana, y el jueves llegó a tocar su menor nivel intradiario en aproximadamente tres meses. Los bonos soberanos también atravesaron jornadas negativas antes de recuperar parte de las pérdidas el viernes.
Detrás de esos movimientos aparecen factores internacionales —como las elevadas tasas de los bonos estadounidenses— pero también interrogantes locales vinculados con la actividad económica, el empleo, la acumulación de reservas y las expectativas hacia 2027.
La paradoja: las reservas superaron los US$50.000 millones
No todas las noticias fueron negativas. Las reservas internacionales brutas del Banco Central llegaron a US$50.655 millones, el nivel más alto registrado desde septiembre de 2019.
Durante las cuatro ruedas de la semana, el BCRA compró unos US$137 millones en el mercado, mientras que el fuerte incremento del precio internacional del oro también contribuyó al crecimiento del valor total de las reservas.
El Banco Central viene defendiendo una política basada en el control de la cantidad de dinero y la acumulación de reservas. A comienzos de agosto informó que había comprado más de US$13.300 millones durante 2026, superando el nivel de referencia previsto para todo el año dentro del programa acordado con el FMI.
Pero el mercado distingue entre reservas brutas y reservas netas, y sigue de cerca cuánto de ese stock está realmente disponible. Por eso, aunque cruzar los US$50.000 millones representa una señal favorable, todavía no consiguió disipar completamente las dudas financieras.
La inflación volvió a superar el 2%
Otro dato que condiciona todas las decisiones económicas es la inflación. El INDEC informó que los precios aumentaron 2,1% durante julio, frente al 1,9% registrado en junio.
En los primeros siete meses de 2026, la inflación acumuló un 19,3%, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,8%. La cifra mensual fue además ligeramente superior a la expectativa promedio de los analistas privados relevados antes del dato.
Para el Gobierno, mantener estable el tipo de cambio es una de las herramientas centrales para impedir que la inflación vuelva a acelerarse. Esa prioridad explica por qué el mercado sigue con tanta atención las decisiones que toman Luis Caputo y Santiago Bausili frente a cada movimiento del dólar.
El desafío es encontrar un equilibrio difícil: evitar un salto cambiario sin dejar tasas demasiado altas durante demasiado tiempo, acumular reservas y, al mismo tiempo, conseguir que el crédito, el consumo y la actividad vuelvan a crecer con mayor fuerza.
¿Qué puede pasar ahora con el dólar?
El último Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA mostró que los analistas esperaban un dólar promedio de aproximadamente $1.512 durante agosto y de $1.652 para diciembre de 2026. Son estimaciones privadas y pueden modificarse según lo que ocurra en los próximos meses.
La próxima semana será seguida de cerca por los mercados. Habrá atención sobre una nueva licitación del Tesoro, la evolución de las tasas y, fundamentalmente, la capacidad del equipo económico para seguir comprando reservas sin que el dólar se aleje demasiado de los niveles actuales.
Para la gente de San Luis, Villa Mercedes y todo el país, el número de $1.500 importa mucho más allá de quienes compran dólares. Si la divisa permanece estable, puede ayudar a contener los precios; si vuelve a dar un salto importante, podría trasladar nuevas presiones a mercadería, servicios y costos de las empresas.
Así termina una semana económica con una fotografía que resume perfectamente la tensión del momento: dólar mayorista a $1.499, riesgo país nuevamente arriba de los 500 puntos, tasas elevadas y reservas superiores a US$50.000 millones. El Gobierno logró mantener la calma cambiaria, pero el mercado ya empieza a preguntarse cuánto cuesta sostenerla y por cuánto tiempo podrá hacerlo sin afectar aún más el crédito y la actividad económica.
Redacción InfoVidaSanLuis
