En la Casa Rosada estiman que los combustibles podrían bajar hasta un 17% antes de la primavera si se mantienen estables el precio internacional del petróleo y el dólar. La medida forma parte de la estrategia oficial para profundizar la desaceleración de la inflación.
El Gobierno nacional espera que el precio de la nafta registre una importante reducción en los próximos meses y considera que esa baja podría convertirse en un factor clave para continuar con el proceso de desaceleración de la inflación. Según estimaciones oficiales, los valores actuales de los combustibles se mantendrían sin cambios durante aproximadamente un mes y medio o dos meses, para luego reflejar una disminución que podría rondar el 17%.
En la Casa Rosada sostienen que las empresas petroleras necesitan primero recuperar parte del margen que resignaron cuando decidieron no trasladar completamente al mercado interno el incremento internacional del precio del petróleo provocado por el conflicto en Medio Oriente. Una vez completado ese proceso, consideran que existirían condiciones para aplicar una rebaja en los surtidores.
De concretarse ese escenario, la expectativa oficial es que el impacto se refleje en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) durante septiembre. El Gobierno confía en que una reducción en los combustibles ayude a disminuir los costos logísticos, de transporte y distribución, generando además un efecto positivo sobre las expectativas inflacionarias de empresas y consumidores.
Actualmente, la nafta súper en la Ciudad de Buenos Aires ronda los $2.047 por litro, mientras que la premium se ubica cerca de los $2.244. Si la reducción proyectada llegara al 17%, los valores podrían descender hasta aproximadamente $1.699 y $1.863, respectivamente. Si bien esos precios no regresarían exactamente a los niveles de comienzos de año, representarían una baja importante respecto de los valores actuales.
El Ejecutivo también continúa administrando el Impuesto a los Combustibles Líquidos, aplicando únicamente aumentos parciales para evitar que el precio de los combustibles vuelva a presionar sobre la inflación. Sin embargo, todavía existe un importante ajuste impositivo pendiente que podría modificar este escenario si se aplicara en su totalidad durante los próximos meses.
Especialistas del sector energético advierten que la evolución del precio final dependerá de varios factores. Entre ellos figuran la cotización internacional del petróleo Brent, el comportamiento del dólar, la política tributaria y la evolución de otros costos del mercado. Por ese motivo, aunque el Gobierno mantiene una visión optimista, reconoce que la concreción de la baja dependerá de que estas variables permanezcan estables.
La reducción del precio de la nafta tiene un fuerte impacto no solo en el bolsillo de los automovilistas, sino también en toda la economía. Los combustibles influyen directamente en los costos del transporte, la logística y la distribución de mercaderías, por lo que una disminución en sus valores podría contribuir a contener aumentos en distintos sectores y reforzar el objetivo oficial de alcanzar una inflación cada vez más baja durante el segundo semestre del año.
Redacción InfoVidaSanLuis

