El patrimonio de la familia Moyano vuelve a quedar bajo la lupa: propiedades, empresas y millonarios movimientos de dinero

Publicado:

Viejas investigaciones judiciales, denuncias por el manejo de fondos de Camioneros y nuevos movimientos millonarios volvieron a poner el foco sobre el entorno de Hugo Moyano. Hasta el momento, las sospechas y denuncias no equivalen a una condena por enriquecimiento ilícito y algunas causas anteriores fueron archivadas o cerradas.

El patrimonio de la familia Moyano volvió a quedar en el centro de la escena pública después de conocerse nuevos datos sobre movimientos de dinero, propiedades, empresas y fideicomisos vinculados al entorno del histórico dirigente sindical Hugo Moyano. El tema no es nuevo: durante más de una década distintas investigaciones judiciales y denuncias intentaron determinar si existieron irregularidades en el manejo de los fondos del Sindicato de Camioneros y su obra social.

Uno de los movimientos que más repercusión tuvo durante 2026 fueron transferencias por aproximadamente $900 millones realizadas en apenas 12 días, entre el 5 y el 17 de septiembre de 2025, desde cuentas del sindicato y de la Obra Social de Choferes de Camiones hacia tres fideicomisos vinculados, según la investigación periodística, con Liliana Esther Zulet, esposa de Hugo Moyano y administradora de empresas relacionadas con el gremio.

Posteriormente se conocieron referencias a nuevas operaciones efectuadas entre enero de 2026. Según fuentes sindicales citadas por LA NACION, esos movimientos habrían alcanzado aproximadamente $1.100 millones adicionales y habrían involucrado los fideicomisos Khasis y Thoth y sociedades dedicadas a actividades textiles y de construcción. Esos datos son materia de investigación y no constituyen por sí solos prueba de un delito.

El contexto generó todavía más interrogantes porque la Obra Social de Camioneros (Oschoca) atraviesa una fuerte crisis financiera. Información publicada durante 2026 estimó que el rojo podría rondar los $60.000 millones, mientras afiliados y prestadores denunciaron problemas de atención y deudas. Moyano, por su parte, rechazó públicamente las acusaciones y afirmó que gran parte de las publicaciones sobre su gestión son falsas.


La legisladora Graciela Ocaña presentó además un pedido ante la Superintendencia de Servicios de Salud para solicitar la intervención de Oschoca. En su presentación cuestionó la administración de sus recursos y recordó denuncias anteriores vinculadas al manejo de fondos de la obra social y a empresas relacionadas con miembros del entorno familiar de Moyano.

De acuerdo con documentación citada en esa presentación, la obra social habría registrado entre 2017 y 2022 un patrimonio neto negativo y resultados operativos también negativos. Ocaña planteó públicamente el contraste entre la situación financiera de la prestadora médica y el crecimiento patrimonial que atribuye al entorno familiar del dirigente camionero. Esa afirmación corresponde a una denuncia política y administrativa que deberá ser evaluada por los organismos correspondientes.

Las investigaciones sobre los Moyano vienen de mucho antes. En distintas causas se analizaron operaciones relacionadas con propiedades, sociedades comerciales, proveedores del sindicato y fondos de la obra social. Una investigación registrada por el Centro de Investigación y Prevención de la Criminalidad Económica señaló que se buscó determinar si una estructura empresarial vinculada con familiares había permitido desviar cientos de millones de pesos a compañías contratadas por el gremio.

También fueron investigados inmuebles atribuidos al entorno familiar, entre ellos propiedades y terrenos ubicados en Parque Leloir, provincia de Buenos Aires. En aquellos expedientes se buscaba establecer si las adquisiciones podían estar vinculadas con dinero proveniente de las organizaciones sindicales o de empresas contratistas.


Otro capítulo importante ocurrió en 2011, cuando la Justicia de Suiza solicitó información sobre Hugo Moyano, Pablo Moyano y personas de su entorno dentro de una investigación por presunto lavado de dinero. El expediente estaba vinculado inicialmente con movimientos financieros de un empresario relacionado con actividades comerciales del sector.

Sin embargo, ese antecedente necesita una aclaración fundamental: la investigación suiza fue archivada en 2013 después de que las autoridades consideraran suficientemente explicado el origen de los fondos analizados. Por eso, no sería correcto presentar ese expediente como una condena ni como una prueba vigente de lavado contra los Moyano.

A lo largo de los años también existieron investigaciones y denuncias sobre posibles desvíos de recursos desde Camioneros hacia compañías vinculadas con familiares, así como pesquisas relacionadas con el Club Atlético Independiente durante la presidencia de Hugo Moyano. Varias de esas investigaciones tuvieron recorridos judiciales diferentes y no todas terminaron con acusaciones o condenas.

Por eso, aunque existen numerosos antecedentes, propiedades investigadas, operaciones financieras cuestionadas y nuevas denuncias, no hay elementos suficientes para afirmar que la familia Moyano fue condenada por enriquecimiento ilícito. Lo comprobable es que durante años distintos organismos, jueces, fiscales, dirigentes políticos y periodistas investigaron el origen y destino de fondos vinculados al sindicato, la obra social y empresas de su entorno.


El nuevo escenario de 2026 vuelve a colocar el foco sobre las transferencias entre Camioneros, Oschoca, fideicomisos y empresas relacionadas con familiares de Moyano. Además, hubo requerimientos de documentación contable mientras se analizaban posibles irregularidades en la administración sindical.

La discusión no gira únicamente alrededor del patrimonio personal de Hugo Moyano. También aparecen sociedades administradas por integrantes de su familia, propiedades, fideicomisos y empresas que tuvieron o tienen relaciones comerciales con el sindicato. Esa red de operaciones es precisamente la que distintos denunciantes reclaman que sea revisada en profundidad por la Justicia y los organismos de control.

Para determinar si existe enriquecimiento ilícito, administración fraudulenta o lavado de activos, no alcanza con observar el valor de las propiedades o el volumen de las transferencias: la Justicia debe demostrar que los bienes o fondos tienen un origen ilegal o que existe una diferencia patrimonial que no pueda ser legítimamente explicada.

Mientras tanto, el patrimonio y los negocios vinculados a la familia Moyano vuelven a estar bajo una fuerte exposición pública. Las cifras conocidas son millonarias y las investigaciones abren interrogantes, pero será la Justicia la que deberá establecer si detrás de esas operaciones hubo delitos o si los fondos pueden ser legalmente justificados.

Redacción InfoVidaSanLuis

Últimas Noticias