Acreedores, síndicos y empresarios presentaron impugnaciones que buscan modificar o frenar el proceso de venta de la histórica cooperativa láctea. La definición sobre el futuro de SanCor continúa generando incertidumbre.
La crisis de SanCor, una de las empresas lácteas más emblemáticas de la Argentina, ingresó en una nueva etapa marcada por una intensa disputa judicial. Mientras la Justicia avanza con la licitación de sus activos tras la quiebra decretada este año, distintos sectores presentaron recursos e impugnaciones que ponen en duda la continuidad del proceso tal como fue diseñado originalmente.
La cooperativa atraviesa uno de los momentos más complejos de sus casi nueve décadas de historia. Luego del fracaso del concurso preventivo iniciado en 2025, el juez Marcelo Gelcich decretó la quiebra de la compañía en abril de 2026 y autorizó la venta de sus principales activos con el objetivo de obtener fondos para afrontar una deuda que ronda los 120 millones de dólares.
La valuación establecida por la Justicia fijó una base cercana a los 52,1 millones de dólares para la comercialización de las plantas industriales y del valioso paquete de marcas que posee la empresa. Sin embargo, la forma elegida para concretar la operación abrió un fuerte conflicto entre acreedores, síndicos y potenciales compradores.
Actualmente existen tres frentes principales que buscan modificar el mecanismo de venta aprobado por el juzgado. El primero está encabezado por un sector de acreedores que cuestiona diversos aspectos vinculados a la transparencia del procedimiento y la valuación de los bienes. El segundo corresponde a uno de los síndicos de la quiebra, quien presentó denuncias sobre supuestas irregularidades administrativas. El tercero involucra a empresarios interesados en adquirir activos de la compañía que también impulsaron recursos judiciales.
Uno de los puntos más debatidos gira en torno a la decisión de vender los activos por partes y no como una unidad económica integrada. Algunos sectores consideran que esta modalidad podría disminuir el valor estratégico de la empresa y afectar las posibilidades de preservar puestos de trabajo. Otros sostienen que la venta segmentada permitiría atraer a más interesados y acelerar el proceso de liquidación.
Entre los bienes más codiciados aparecen las plantas industriales ubicadas en Devoto, Gálvez, La Carlota, Balnearia, San Guillermo y Sunchales, además de las marcas históricas SanCor, Mendicrim, Tolem y Quesabores, consideradas por especialistas como algunos de los activos intangibles más valiosos del sector lácteo argentino.
La planta de Devoto, en Córdoba, es una de las más atractivas para los potenciales inversores debido a su capacidad operativa y a su valuación individual cercana a los siete millones de dólares. A su vez, la unidad de Sunchales, símbolo histórico de la cooperativa, sufrió una reducción en su valor luego de un incendio registrado recientemente.
El conflicto también tiene una fuerte dimensión social. Más de 700 trabajadores quedaron desvinculados como consecuencia del proceso de quiebra, mientras que solo una parte reducida del personal continúa vinculada a tareas operativas mínimas. La situación genera preocupación en numerosas localidades de Santa Fe y Córdoba donde SanCor fue durante décadas uno de los principales motores económicos.
En el sector empresario existe expectativa por el interés manifestado por distintos grupos económicos nacionales e internacionales. Varias compañías vinculadas a la industria alimenticia, fondos de inversión y actores del mercado lácteo analizaron la documentación disponible para evaluar posibles ofertas. El pliego exige una garantía equivalente al 10% del monto ofertado y un pago para acceder a la documentación oficial del proceso.
Mientras la Corte Suprema de Santa Fe analiza algunos de los planteos presentados, la licitación continúa formalmente en marcha. Sin embargo, la creciente judicialización del expediente podría extender los plazos y retrasar una definición sobre el futuro de una empresa que durante décadas fue sinónimo de producción láctea argentina.
El desenlace de esta batalla judicial será clave no solo para los acreedores y los potenciales compradores, sino también para cientos de trabajadores y productores que todavía observan con incertidumbre qué ocurrirá con una de las marcas más reconocidas del país.
Informó: Redacción InfoVidaSanLuis

