El fundador de Grupo Dietrich aseguró que los negocios pertenecen, en los hechos, a quienes los eligen diariamente. En una entrevista repasó sus comienzos, la importancia de la confianza, las crisis atravesadas y el proceso para entregar el liderazgo a las nuevas generaciones.
El empresario automotor Guillermo Dietrich padre, fundador de Grupo Dietrich, compartió una profunda reflexión sobre el vínculo entre las compañías y las personas que consumen sus productos o servicios. Durante una entrevista con Eleonora Cole en el ciclo La Raíz, de Aura Stream, sostuvo que ninguna empresa puede considerarse verdaderamente dueña de aquello que construyó.
“Las cosas que funcionan nunca son tuyas, son de los clientes”, expresó Dietrich al explicar una filosofía que lo acompañó durante más de seis décadas de actividad empresarial. Para el fundador del grupo automotor, una compañía pierde su razón de existir cuando deja de escuchar a quienes la sostienen todos los días.
El empresario fue contundente al señalar que “el cliente es rey siempre”, porque sin compradores, usuarios o personas que confíen en una marca, cualquier estructura puede quedar rápidamente en crisis. Su mensaje apunta especialmente a comerciantes, emprendedores y pequeñas empresas que necesitan construir una relación cercana y duradera con su público.
La experiencia de Dietrich puede resultar cercana para numerosos comerciantes y trabajadores de San Luis y Villa Mercedes, donde miles de emprendimientos dependen diariamente de la confianza, la atención personalizada y la recomendación de sus propios clientes. Su enseñanza central es sencilla: vender una vez no alcanza si no se logra que la persona vuelva.
En la entrevista, Dietrich recordó que comenzó sin una gran estructura profesional ni abundantes recursos económicos. Según explicó, tuvo que aprender sobre la marcha y desarrollar lo que denominó “marketing de trinchera”, una estrategia basada en salir personalmente a buscar oportunidades y conversar directamente con la gente.
Cuando tenía su primer taller, se acercaba a las personas que circulaban por la zona para ofrecer sus servicios. De cada diez personas con las que hablaba, aproximadamente una terminaba llevando su vehículo para repararlo o dejándolo para la venta, recordó el empresario.
Ese contacto directo fue convirtiéndose en una herramienta central para el crecimiento de Grupo Dietrich. La estrategia no se apoyaba únicamente en publicidad, sino también en la capacidad de escuchar las necesidades concretas del público y brindar una respuesta que generara seguridad.
Con el paso de los años, aquella pequeña actividad se transformó en una marca reconocida dentro del mercado automotor argentino. Dietrich remarcó que detrás de cada operación comercial existe una persona y que ninguna empresa debería reducir la relación con sus clientes solamente a números, ventas o estadísticas.
Otro momento destacado de la conversación estuvo relacionado con Juan Manuel Fangio, quien habría influido en la construcción de la identidad comercial de la empresa. Según relató Dietrich, el histórico campeón le aconsejó dejar el nombre “Automotor Sarmiento” y comenzar a trabajar con su propio apellido.
El objetivo era transmitir un concepto de confianza y responsabilidad. Colocar el apellido familiar al frente del negocio implicaba que cada cliente pudiera relacionar directamente la calidad del servicio con las personas responsables de la compañía. De esa manera nació y se consolidó la marca Dietrich.
El fundador también recordó que, durante los primeros años, debía encargarse personalmente de casi todas las áreas. Trabajaba en la administración, las finanzas, la mecánica y las ventas porque todavía no contaba con recursos suficientes para contratar especialistas para cada función.
Esa etapa le permitió conocer integralmente el funcionamiento del negocio y comprender que el liderazgo no consiste solamente en dar órdenes. Para Dietrich, quien conduce una organización debe saber adaptarse, trabajar junto a su equipo y tomar decisiones cuando aparecen dificultades.
Durante la charla también abordó uno de los desafíos más complejos de las empresas familiares: la sucesión. El empresario sostuvo que existen familias capaces de perjudicar a sus compañías, pero también compañías que terminan dañando los vínculos familiares cuando no se organizan correctamente las responsabilidades.
Dietrich explicó que la transferencia del liderazgo debe realizarse lentamente, con preparación y sin cambios repentinos. En su caso, fue delegando tareas y responsabilidades de manera gradual para permitir que las nuevas generaciones adquirieran experiencia antes de asumir decisiones importantes.
Su historia deja tres conceptos principales para quienes conducen comercios o emprendimientos: confianza, clientes y adaptación. Estos elementos, según su mirada, permiten sostener una empresa incluso durante períodos económicos difíciles o momentos de transformación en el mercado.
El mensaje final de Guillermo Dietrich apunta a no olvidar quién sostiene verdaderamente cada actividad. Para el empresario, una marca puede tener edificios, vehículos, empleados y trayectoria, pero solamente continuará funcionando mientras conserve la confianza y la elección de sus clientes.
Redacción InfoVidaSanLuis
