El fenómeno tocó tierra en Estados Unidos como huracán de categoría 2 y provocó graves daños en el suministro eléctrico, árboles caídos e inundaciones. El presidente Donald Trump aprobó declaraciones de emergencia para facilitar la asistencia federal, mientras las autoridades advirtieron que el peligro continúa pese al debilitamiento de la tormenta.
El huracán Isaías golpeó el sureste de Estados Unidos y dejó cientos de miles de usuarios sin suministro eléctrico en Florida y Alabama, dos de los estados más afectados por el fenómeno climático.
El temporal tocó tierra durante la noche del viernes 9 de octubre cerca de Destin, en la costa de Florida, con categoría 2 en la escala de huracanes y fuertes vientos que provocaron daños materiales, caída de árboles, postes eléctricos derribados y cortes de rutas.
Durante las primeras horas del sábado 10 de octubre, los reportes indicaban que más de 430.000 usuarios de Florida y cerca de 297.000 de Alabama estaban sin electricidad. La emergencia también alcanzó a Georgia, elevando la cantidad de usuarios afectados en el sureste del país.
Aunque Isaías perdió intensidad y pasó a ser considerado un ciclón postropical, las autoridades advirtieron que las lluvias intensas, las inundaciones repentinas y la posibilidad de tornados siguen representando un peligro para la población.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó declaraciones de emergencia para facilitar la respuesta federal en los estados afectados.
La medida permite movilizar recursos y coordinar la asistencia destinada a las comunidades perjudicadas por el temporal.
Los equipos de emergencia trabajan para restablecer los servicios esenciales, despejar caminos y atender las situaciones de riesgo.
Las autoridades pidieron a los habitantes de las zonas más comprometidas que permanezcan en lugares seguros, eviten circular por calles inundadas y respeten las indicaciones de los organismos de emergencia.
Isaías perdió fuerza, pero las inundaciones siguen siendo una amenaza
El fenómeno ingresó a territorio estadounidense con vientos intensos, lluvias torrenciales y marejadas que afectaron principalmente la costa del golfo de México.
Durante la madrugada del sábado, el sistema avanzó hacia Alabama y comenzó a perder fuerza.
Según el parte meteorológico de las 4 de la mañana, hora local, Isaías se encontraba aproximadamente a 40 kilómetros al sur-suroeste de Montgomery, Alabama, con vientos sostenidos de 55 kilómetros por hora y desplazamiento hacia el norte a 22 kilómetros por hora.
Aunque ya no tenía categoría de huracán, persistía el riesgo de inundaciones repentinas en distintas zonas del sureste estadounidense.
Las consecuencias del temporal comenzaron a observarse en numerosas localidades de Florida y Alabama.
Los fuertes vientos provocaron la caída de árboles y tendidos eléctricos, además de daños en viviendas, comercios y otras instalaciones.
En el condado de Houston, Alabama, las autoridades informaron sobre rutas bloqueadas y situaciones peligrosas derivadas de las precipitaciones.
En Pensacola, Florida, también se registraron daños en instalaciones aeroportuarias y edificios.
Las cuadrillas de emergencia trabajan en las áreas afectadas, aunque las inundaciones y la presencia de cables eléctricos caídos dificultan algunas tareas.
Los cortes eléctricos fueron una de las consecuencias más importantes del fenómeno.
Las primeras cifras superaban los 700.000 usuarios afectados entre Florida y Alabama, pero los reportes posteriores elevaron el total a más de 900.000 al incorporar las interrupciones registradas en Georgia.
Las empresas de electricidad iniciaron los trabajos de reparación, aunque el restablecimiento completo del servicio podría demorar en las zonas donde se produjeron mayores daños.
Las autoridades advirtieron que los residentes no deben acercarse a cables caídos ni intentar atravesar sectores inundados.
Los pronósticos indican que los restos de Isaías continuarán desplazándose hacia el norte y noreste durante el fin de semana, atravesando los valles de Tennessee y Ohio.
A pesar de su debilitamiento, todavía podrán producirse lluvias intensas y crecidas repentinas en algunos sectores.
La principal preocupación de las autoridades ya no está concentrada en la fuerza de los vientos, sino en las consecuencias de las precipitaciones acumuladas y las inundaciones.
Mientras tanto, los equipos de emergencia continúan evaluando los daños y trabajando para asistir a las familias afectadas.
Redacción InfoVidaSanLuis
