La conductora de C5N cuestionó con dureza al ministro de Economía por la flexibilización de los préstamos en dólares para empresas y vinculó la decisión con los riesgos que, según su análisis, dejó la crisis de 2001. El Gobierno sostiene que el esquema actual mantiene límites prudenciales y que no alcanza a personas humanas.
La periodista y conductora Nancy Pazos lanzó una durísima crítica contra Luis Caputo después de que el Gobierno nacional anunciara una flexibilización parcial de los créditos en dólares para empresas. Durante su editorial en Inteligencia Artesanal, por C5N, Pazos puso el foco sobre una decisión económica que abrió inmediatamente una fuerte discusión sobre los riesgos y beneficios de ampliar el financiamiento en moneda extranjera.
Con un tono muy fuerte, la conductora cuestionó la política económica del Gobierno y sostuvo que las autoridades son quienes tienen capacidad para regular o desregular el sistema financiero. En ese contexto, apuntó directamente contra Caputo y advirtió sobre la ampliación del universo de empresas que podrán acceder a préstamos financiados con depósitos en dólares.
Uno de los momentos más fuertes de su editorial llegó cuando comparó la medida con antecedentes de la Argentina previos a la crisis financiera. “Lo venden como la panacea, pero fue justamente eso lo que llegó al corralito en el 2001”, afirmó Pazos, según publicó C5N. Su planteo se concentró en el peligro de prestar dólares a sectores cuyos ingresos no están necesariamente vinculados con esa moneda.
La discusión tomó todavía mayor dimensión porque la flexibilización efectivamente fue oficializada. El Gobierno modificó mediante el Decreto 736/2026 una restricción que provenía del Decreto 905/2002 y permitió que depósitos en moneda extranjera puedan utilizarse para financiar también a otras personas jurídicas, incluso cuando no tengan ingresos habituales provenientes del comercio exterior, bajo las condiciones que establezca el Banco Central.
Qué cambió realmente y quiénes podrán recibir dólares
Existe una diferencia importante entre la fuerte advertencia formulada por Pazos y el alcance concreto de la disposición. No se liberaron indiscriminadamente préstamos en dólares para cualquier argentino. El ministro Caputo explicó oficialmente que la flexibilización está dirigida a personas jurídicas y aclaró expresamente que las personas humanas quedan excluidas del nuevo esquema.
Hasta ahora, los depósitos en moneda extranjera estaban principalmente destinados a financiar prestatarios con ingresos provenientes directa o indirectamente del comercio exterior y actividades relacionadas. El Decreto 736 amplió esa posibilidad a otras empresas, pero dejó al Banco Central de la República Argentina la responsabilidad de determinar las reglas prudenciales que deberán cumplir las entidades financieras.
Caputo defendió la decisión asegurando que busca generar más crédito, inversión y empleo, especialmente en actividades como la construcción y la industria automotriz. Según cifras difundidas oficialmente por Economía, los depósitos privados en dólares pasaron de USD 14.100 millones en diciembre de 2023 a USD 40.300 millones, mientras los préstamos en esa moneda aumentaron de USD 3.700 millones a aproximadamente USD 24.600 millones.
El Gobierno argumenta además que mantiene distintas barreras de seguridad. La flexibilización alcanza solamente a personas jurídicas, continúa la obligación de liquidar los préstamos y permanecen restricciones destinadas a evitar una elevada exposición del sistema financiero al sector público en moneda extranjera. Economía sostiene precisamente que este último problema fue uno de los componentes centrales de la crisis de 2001.
Pazos volvió sobre la herida del 2001
El punto más polémico de la intervención de Nancy Pazos fue su comparación con el corralito. La periodista planteó que las restricciones establecidas posteriormente buscaban impedir que los bancos prestaran moneda extranjera a personas o empresas que no tuvieran capacidad genuina de generar ingresos en dólares para devolver esos créditos.
Sin embargo, técnicamente no puede afirmarse que esta nueva medida sea igual a la estructura financiera que desembocó en la crisis de 2001. El propio decreto establece que no existe una liberalización automática ni total y dispone que el BCRA podrá fijar límites de exposición, exigencias de liquidez, evaluaciones sobre capacidad de pago, coberturas cambiarias y otras condiciones prudenciales.
El texto oficial señala que al 30 de junio de 2026 había USD 39.336 millones en depósitos privados en moneda extranjera frente a USD 23.716 millones colocados como préstamos en dólares. Para el Ejecutivo, esa diferencia representa recursos que podrían canalizarse hacia inversiones productivas sin abandonar los controles destinados a proteger la estabilidad bancaria.
La controversia, entonces, quedó instalada: mientras el equipo económico presenta la medida como una herramienta para movilizar dólares, ampliar el crédito y generar inversión, Pazos advierte sobre el peligro de repetir mecanismos que dejaron profundas consecuencias en la memoria económica argentina. El verdadero resultado dependerá también de las condiciones concretas que imponga el Banco Central para determinar quién podrá endeudarse en dólares y bajo qué nivel de cobertura y riesgo.
Una discusión que también interesa a San Luis y Villa Mercedes
Para empresas de San Luis y Villa Mercedes, el cambio puede resultar especialmente relevante porque abre la puerta —sujeta a la futura regulación del BCRA y a la evaluación bancaria— a que sociedades que no pertenecen directamente al sector exportador puedan acceder a financiamiento proveniente de depósitos en dólares.
La discusión recién comienza. Por un lado, el Gobierno promete mayor financiamiento productivo; por el otro, aparecen voces que reclaman extrema prudencia para evitar descalces entre ingresos y deudas en moneda extranjera. La dura editorial de Nancy Pazos volvió a poner sobre la mesa una palabra que ningún argentino olvida fácilmente: corralito.
Redacción InfoVidaSanLuis
