Una inspección judicial y una pericia acústica fortalecen la hipótesis de la querella, que ahora pedirá nuevas imputaciones y detenciones para quienes estaban en la vivienda donde ocurrió el crimen.
La investigación por el femicidio de Agostina Vega sumó en las últimas horas un nuevo capítulo que podría generar un giro importante en la causa. A dos meses del crimen de la adolescente, la Justicia realizó una inspección ocular en la vivienda del barrio Cofico donde ocurrió el hecho, con el objetivo de complementar la pericia acústica incorporada recientemente al expediente.
De acuerdo con la información difundida por la querella y distintos medios nacionales, las conclusiones preliminares de esa inspección respaldarían la hipótesis de que los ruidos y gritos que se produjeron aquella noche podían escucharse desde distintos sectores de la casa. Este elemento es considerado clave porque podría modificar la responsabilidad penal de otras personas que se encontraban en el lugar.
La diligencia judicial se desarrolló en presencia de las partes que intervienen en el expediente y busca reconstruir con mayor precisión las circunstancias en las que ocurrió el asesinato de la joven. La información obtenida será incorporada al análisis que llevan adelante los investigadores y el fiscal de la causa.
La abogada Fernanda Alaniz, representante legal del padre de Agostina Vega, aseguró que las pruebas reunidas hasta el momento fortalecen la postura de la querella. Según expresó en declaraciones periodísticas, durante la inspección quedó demostrado que «se escucha de todos lados perfectamente», por lo que considera poco probable que quienes estaban dentro de la vivienda no hayan advertido lo que sucedía.
Desde la querella sostienen que la responsabilidad por el crimen no debería limitarse únicamente a Claudio Barrelier, señalado como principal acusado, y a Marianela Palmero, sino que también debería alcanzar a otras personas que permanecían dentro de la casa esa noche.
De acuerdo con la reconstrucción presentada por la parte acusadora, en la vivienda también estaban los hermanos Córdoba, Ludmila —pareja de uno de ellos— y Osvaldo Fasseta. La querella entiende que la nueva evidencia permitiría avanzar sobre la posible participación o responsabilidad de esas personas dentro del proceso judicial.
En ese contexto, Alaniz cuestionó con dureza la actitud de Marianela Palmero durante la investigación. La letrada manifestó públicamente que considera que la mujer intentó favorecer la posición del principal acusado y sostuvo que sus declaraciones carecen de credibilidad. Esas afirmaciones corresponden a la postura de la querella y forman parte del expediente que continúa en investigación.
La abogada también aseguró que Palmero habría eliminado información que podría haber sido relevante para esclarecer el hecho, indicando que vació el contenido de su teléfono celular y posteriormente cambió de dispositivo. Hasta el momento, esas manifestaciones forman parte de los planteos realizados por la querella y deberán ser evaluadas por la Justicia durante el avance del proceso.
Con los nuevos elementos incorporados a la causa, la representación de la familia de la víctima anunció que solicitará nuevas imputaciones y detenciones para otras personas que estuvieron presentes en la vivienda durante la noche del crimen.
Ahora será el fiscal quien deberá analizar las pruebas obtenidas en la inspección ocular, junto con el resto de las pericias ya incorporadas, para determinar si existen fundamentos suficientes para ampliar la cantidad de imputados en la causa.
El femicidio de Agostina Vega continúa siendo uno de los casos judiciales que mayor repercusión ha generado en el país. La investigación permanece en pleno desarrollo y las próximas decisiones del Ministerio Público Fiscal podrían marcar un punto de inflexión en el expediente mientras continúa la búsqueda de determinar todas las responsabilidades penales.
Redacción InfoVidaSanLuis


